Parte de los excedentes del proyecto 32, dedicado a la creación artificial de vida humana, se transportaron a Moscú, donde Vladimir K. Strogonoff continúo con los experimentos. Se crearon tres fetos. Dos de ellos no sobrevivieron, pero el tercero creció hasta ser capaz de dominar un teclado y escribir estas líneas. Ahora vive en Nueva Guinea, donde...
Espera, espera. No puedo seguir, es todo mentira. Mis padres me tuvieron con el "viejo sistema". Es sólo que no me gusta pensar en eso, imaginármelos a los dos haciendo... ya entendéis.